El largo viaje a un pequeño planeta iracundo: Space opera intimista

Ya sé que en la mayoría de casos, no hay que fiarse de la sinopsis en la cubierta trasera de un libro para que apetezca más o menos leerlo. En mi caso, debe decir, que sí, la sinopsis de las aventuras de La Peregrina me enganchó, así como el hype de ser una autora novel y haber obtenido varios premios.

Y realmente encontré lo que esperaba, sólo que incluía, también un hábil relato con un gran desarrollo de personajes.

SINOPSIS

La Peregrina, una nave tuneladora encargada de realizar agujeros de gusano para facilitar el viaje entre puntos distantes de la galaxia, recibe a un nuevo tripulante, la humana Rosemary Harper que se encargará de ser la asistente del capitán y que huye de un difícil pasado.

Esta nave, en la mejor esencia de space opera, está totalmente destartalada, ha sufrido mil y una modificaciones y tiene una tripulación de los más variopinta en cuanto a razas sapientes que se integran en la confederación galáctica.

De repente, reciben un fantástico y a la vez peligroso encargo: Construir un túnel hasta un planeta alejado de toda ruta comercial, habitado por una raza en constante guerra civil y que recientemente ha establecido contactos diplomáticos con la Confederación.

Este encargo, hará que la tripulación de la Peregrina gane una auténtica fortuna y que también permitirá reparar la maltrecha nave.

A partir de este momento, comienza el viaje propiamente dicho, un viaje que les llevará mas de 1 año hasta llegar al planeta y realizar el túnel para el viaje de vuelta.

En ese intervalo, asistimos a las relaciones que se establecen dentro de la nave entre todos los tripulantes, aprendiendo sus peculiaridades culturales, sus anhelos y reacciones a diferentes eventos durante el viaje.

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PERSONAJES

El punto fuerte de la novela es, sin ninguna duda, la descripción pormenorizada de cada una de las razas presentes en la tripulación de La Peregrina, sus diferentes modos de pensar y actuar en temas como la tolerancia entre especies, las relaciones sexuales o la cultura intrínseca a cada una de ellas.

Para ello, la interacción de Rosemary, al ser una nueva tripulante, nos sirve de hilo conductor a la hora de presentarse a cada uno de los tripulantes y disfrutar de las descripciones de culturas totalmente opuestas.

Asistimos a la descripción de los Aandrisk, una raza reptiliana cuya representante en La Peregrina, la piloto Sissix, nos mostrará lo inhibida que es su raza y como trata las relaciones personales, de familia y sexuales entre sus miembros.

También nos empapamos de como ha sido la vida de otros cuatro tripulantes humanos de la Peregrina: El capitán Ashby, y los dos técnicos de mantenimiento, Kizzy y Jenks, cada uno con una historia peculiar detrás, aún siendo humanos como Rosemary y Corbin, el algólogo, un taciturno técnico encargado de cuidar de las algas que proporcionan combustible a la nave y que, al igual que Rosemary oculta un peligroso secreto.

La historia del pasado de Doctor Chef, un Grum perteneciente a una especie en vías de extinción y que actúa como cocinero, médico y confesor de la nave, es, a todas luces, la mejor y más impactante, sin olvidar al par sianant, Ohan, un navegante afectado por un neurovirus que es capaz de visualizar los caminos entre las estrellas aunque ello le haga acortar su vida.

La Peregrina sufre multitud de clichés de la space opera, desde un ataque de piratas espaciales, descenso a planetas en busca de piezas para la nave en el mercado negro, encuentro con belicosas razas o compra de armas en un curioso planetoide con unos no menos curiosos mercaderes que gastan su tiempo eliminando una plaga de langostas gigantes.

Todos estos eventos se van intercalando en el leit-motiv de la novela, que no es otra que la vida cotidiana a bordo de la Peregrina y las relaciones que se van sucediendo entre sus tripulantes, la revelación de los miedos, anhelos y momentos íntimos y privados de cada uno de ellos que tienen eco desde sus respectivas vidas pasadas.

En este aspecto, la novela abandona totalmente el trasfondo de CF y nos muestra simplemente, la relación entre los personajes, por lo que este trasfondo queda diluido y lo mismo podría servir en la época actual, a bordo de un barco durante un crucero o un tour en autobús.

Volviendo al contexto CF de la novela, la autora lo resuelve muy bien. Sus multitudes las referencias a otras obras, tanto literarias como del celuloide que quedan retratadas. Las descripciones de la tecnología empleada, con puntos que nos recuerdan una tecnología futurista pero bastante escacharrada, el mercadeo con piezas de segunda mano que nos retrotraen al taller de Watto en Star Wars: La amenaza fantasma, la tensión en el ataque pirata y posterior negociación, hace que pensemos que estamos en un capítulo de Firefly, y los mundos descritos también nos muestran los mundos fronterizos de ambas franquicias, con seres aparatados de la sociedad que tratan de sobrevivir en entornos hostiles.

Un detalle también curioso y bien resuelto es el del papel de la Humanidad en este entorno. Nos cuentan, someramente, que la Humanidad colonizó Marte mientras que el medio ambiente de la Tierra se iba degradando, forzando a un éxodo de la Humanidad. Los colonos marcianos constituyen la élite y han cerrado sus fronteras a cualquier emigración, por lo que el resto de la Humanidad sobrevive en el espacio como una flotilla de naves (conocida como Flota Éxodo), que ha ido vagando por el cosmos hasta que la confederación galáctica que integra el resto de razas sapientes, ha decidido considerarla un igual e integrarla. La Peregrina es la muestra viviente de esta integración multi-especie. Imposible no ver ecos de la película Titán A.E. o The Expanse en menor medida.

CRÍTICA

Una novela que, aunque ambientada en el futuro y con un trasfondo de CF, no deja de ser un relato intimista, un relato de personajes y su relación dentro de un espacio cerrado y en que se desarrolla cada uno de ellos, abriéndose a sus compañeros y, por supuesto a nosotros, y logrando que, cosa rara en una novela, seamos capaces de empatizar con todos ellos, hasta con el tripulante taciturno del primer tercio del libro.

Este punto, puede ser bueno o malo dependiendo que nos queramos encontrar a priori. Si buscamos una novela de Space Opera pura y dura, igual nos quedamos “hambrientos”, sí, nos vamos a ver identificados con multitud de situaciones, pero va a quedar muy diluido en detrimento de la historia de los personajes, dejando en segundo plano la CF.

Un punto negativo es la rapidez final a la hora de cerrar la historia. Me ha parecido algo precipitado el tramo final como si tuviera que terminarlo en un número concreto de páginas. La trama en el mundo de Hedraka es poco descriptiva para lo que llevábamos y, posiblemente, una descripción más exhaustiva de los Toremi y su cultura guerrera, hubieran redondeado el libro.

La autora, Becky Chambers ha concebido su historia como una trilogía y éste es el primer capítulo. Recientemente se ha publicado en USA la segunda parte, por lo que se supone que no tardará en publicarse en nuestro país.

¿Seguiremos viviendo aventuras con los tripulantes de la Peregrina o veremos historias con otros personajes pero ambientadas en el mismo universo?. Cualquiera de los dos caminos promete ser interesante de leer.

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