El diablo y el mar oscuro, Stuart Turton y su cita con el misterio

El diablo y el mar oscuro, la última novela de Stuart Turton es una de esas historias de difícil clasificación por género, como nos acostumbró en su anterior novela Las siete muertes de Evelyn Hardcastle.

EL DIABLO Y EL MAR OSCURO ¿MISTERIO, HISTORICA, AVENTURAS, TERROR?

Esta amalgama de géneros dentro de una novela parece ser una constante en muchas publicaciones recientes y tiene la ventaja de utilizar multitud de elementos o circunstancias comunes a esos géneros y construir una historia que guste a un sector de público más amplio.

Evidentemente, esta superposición de géneros debe hacerse bien para dotar de coherencia a la historia, y en el caso de El diablo y el mar oscuro, Turton lo ha logrado.

De primeras podríamos englobar la novela en el género de aventuras y a partir de ahí señalar los puntos que la circunscriben a diferentes subgéneros. Por un lado, tenemos una historia de misterio con investigación detectivesca al más puro estilo Conan Doyle. De hecho, la pareja de “detectives” es un claro homenaje a Sherlock Holmes y el Dr. Watson con unos roles casi idénticos.

Por otro lado, la aventura está ubicada en el siglo XVII y sucede a bordo de un barco, por lo que las similitudes con sagas de este tipo como las escritas por Patrick O´Brian son referentes.

Ahondando más con la trama, nos vamos a encontrar con un misterio más cercano al terror con el diablo haciendo de las suyas y situaciones sobrenaturales. En este caso, el referente claro es William H. Hodgson uniendo el terror sobrenatural y los barcos.

NOTA: Muy recomendables las varias recopilaciones de relatos de este autor de finales del siglo XIX.

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SINOPSIS

El diablo y el mar oscuro nos lleva a la colonia holandesa de Batavia, en la actual Indonesia, con el regreso del gobernador general y su familia a la metrópoli acompañado de una flotilla de barcos con su cargamento de especias y pasajeros.

Entre estos últimos se encuentra un prisionero especial, Samy Pipps, un brillante detective que va a ser entregado a la justicia en Holanda por un misterioso crimen que sólo conoce el gobernador y que a nosotros como lectores se nos niega. durante gran parte de la novela.

Durante el embarque en el puerto, un marinero que parece hablar en nombre del diablo lanza una maldición sobre el barco principal de la flotilla, el Saardam, y sus pasajeros, dejando claro que el viaje está maldito.

A partir de aquí, vamos a ver una serie de acontecimientos misteriosos y con toques sobrenaturales, que, aprovechando la superstición, irán sumiendo a los pasajeros en el terror, la inquietud y la sospecha entre ellos.

Con Pipps encerrado en una celda del barco, es Arent, su ayudante, quien debe ocuparse de aclarar toda esta serie de sucesos con signos claro de la presencia del diablo en todos ellos, incluyendo la clásica muerte de cuarto cerrado por dentro e inaccesible.

Los giros, revelaciones de secretos pasados de pasajeros y oficiales, permiten al lector armar hilos que se irán enredando, pero cuando mayor es la madeja, Turton la desenreda de manera precisa atando cabos, y componiendo una historia que ha llevado al lector por una montaña rusa de sensaciones e inquietudes muy disfrutables.

DESARROLLO DE LOS PERSONAJES

En este punto, Turton se salta un poco la historia para focalizarla en un reducido número de personajes de todo el pasaje del barco. De esta forma, crea una burbuja donde parecen interactuar únicamente entre ellos.

Esta apuesta es muy lógica en Las siete vidas de Evelyn Hardcastle, al tratarse de una mansión victoriana con unos invitados fijos y una historia cíclica.

Aquí tiene que jugar al mismo juego, un misterio en un lugar cerrado con el diablo campando, pero que implica muchos más personajes pero que no necesariamente deben interferir con el desarrollo de la historia.

El carácter y psicología de los personajes está muy bien cuidado, desde el arisco y muy severo gobernador general Jan Haan, pasando por el mezquino representante de la Compañía de las Indias Orientales, Van Schooten o los capaces Crauwels como capitán del Saardam y Dretch como capitán de la guardia del gobernador.

PERSONAJES PRINCIPALES

Pero el personaje con mayor desarrollo es, evidentemente Arent, el acompañante del detective Pipps, antiguo soldado y que tendrá que demostrar sus dotes ante la ausencia de su mentor y pelear por su inocencia.

Toda la investigación va a encontrarse con multitud de obstáculos, con personajes que callan bastante más que dicen, y un peligro cada vez mayor de motín.

En esta tarea, contará con la ayuda de Sara, la mujer del gobernador que cumple un rol de figura de adorno y de absoluto ninguneo por parte de su esposo, y de Creesjie, la amante oficial del propio gobernador.

Todos los personajes tienen una historia previa, oculta y un motivo para embarcar en el Saardam y el reto del lector es descubrirlo. Los hechos con toques sobrenaturales y de mal augurio aumentan progresivamente el clima de tensión entre todo el pasaje.

DESENREDANDO EL MISTERIO

Como ocurre en muchos de los relatos de Holmes, un misterio con toques sobrenaturales, hacen que el detective se plantee primero una solución lógica y dentro de la razón.

Las periódicas conversaciones entre Pippin y Arent parecen tirar por tierra la explicación sobrenatural de alguno de los misterios, pero no siempre, subyaciendo un aura de que algo mantiene maldito el barco.

Este equilibrio es uno de los grandes aciertos de El diablo y el mar oscuro junto a la interacción de los personajes y su inconfesables pasados.

La resolución paso a paso de los diferentes episodios misteriosos, junto con las motivaciones de los pasajeros y las relaciones entre ellos provocan un ameno ejercicio de tensión al lector

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ALGUNOS PUNTOS NEGATIVOS

Gustándome mucho la novela, tiene una serie de puntos que la hacen chirriar. La novela está ambientada en el siglo XVII, y cualquier novela histórica, aunque se le quiera dar una verosimilitud limitada, debe tener ciertos puntos intocables.

Uno de ellos, es la manera de dirigirse los personajes principales entre ellos, con un tuteo demasiado fuera de lugar entre Arent y Sara, la mujer de gobernador. Según se desarrolla la novela, puedo ver factible ese tuteo, pero desde el principio choca bastante.

En este mismo aspecto, es destacable la facilidad con que ambos circulan juntos por el barco y se quedan a solas, sin ningún elementos romántico, cierto, pero sorprende la facilidad de Sara de ir por libre en el barco, y a la vez hacer hincapié en la rigidez y ninguneo a los que le impone su marido el gobernador, un tema más acorde con la época del relato.

El final, aunque perfectamente hilado y cerrando todos los puntos, lo veo un poco precipitado en pocas páginas. Algo similar ocurría en Las siete muertes de Evelyn Hardcastle.

No es un problema grave, pero durante el 90% de la novela, ha mantenida una perfecta tensión y todo estalla y concluye muy de repente, borrando de un plumazo toda el hipnotismo de la historia.

IMPORTANTE

Por último, un tema que entiendo que es de traducción y que me obligaba a frenar súbitamente al llevar a la frase en cuestión.

Por esa época, la Compañía General de las Indias Orientales estaba regida por un consejo en Ámsterdam compuesto por 17 mercaderes nobles. Ese consejo era conocido como Gentlemen 17. Cada vez que algún personaje se refiera a este alto consejo utiliza la frase “Caballeros 17”. La traducción literal, y en ese orden la veo poco afortunada y creo que podría haber utilizado otra expresión sin hacerle al lector frenar inconscientemente porque algo le  descuadra.

El Saardam podía entrar en el puerto de Ámsterdam cargado de cadáveres, y los Caballeros 17 lo calificarían de éxito si las especias no se habían humedecido durante el trayecto.

 

CRÍTICA

El diablo el mar oscuro es una muy buena novela de aventuras y misterio, básicamente. Para los lectores, como es mi caso, que veníamos de su anterior novela, vemos un estilo parecido con multitud de situaciones sin aparente conexión y deslavazadas, personajes con mucho que esconder, pero mágicamente, Turton es capaz de darle sentido a todos estos hilos, creando un relato coherente.

En su disclaimer del final del libro, Turton deja claro que entiende que su novela no puede encuadrase en un solo género y que utilizar muchos de ellos hace que tenga que sacrificar cierto rigor.

Me parece muy correcto. Turton, por ejemplo, habla lo justo sobre el día a día de un barco del siglo XVII y deja de lado todo el vocabulario naval innecesario para que el lector se centre en el meollo de la historia.

Además, hace una cosa curiosa y que hace muy destacable a El diablo y el mar oscuro. El comienzo de la historia parece un capítulo intermedio en una serie de novelas. Nos da la sensación que las andanzas detectivescas de Pipps y Arent, así como los motivos de su estancia en Batavia, y sobre todo, el crimen del que lo acusan, estuviera en relatos anteriores y nos tenemos que sumergir en la historia sabiendo estas andanzas previas.

Este estrategia hace que, como lectores, estemos mucho más atentos a las pequeños detalles y revelaciones que se van dando para tratar de enterarnos de estos precedentes.

En definitiva, una muy buena novela que es capaz de crear un ambiente tenso, cerrado y opresivo, con unos personajes más oscuros que brillantes, y una sucesión de tramas y eventos que van aumentando paulatinamente el interés por su lectura.

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