Tigana, Guy Gavriel Kay. ¿Precursora de la fantasía actual?
Tigana, de Guy Gavriel Kay, es una de esas novelas que lees en su día, ves una trama diferente a lo común del género, y pasados los años, te das cuenta de que, en ciertos aspectos, ha sido una pionera en muchos tropos actuales del fantástico.
Llegado a ese punto, cuando por fin te pones con ella, no sabes muy bien por dónde empezar a comentarla. Publicada en 1990, tiene edad suficiente como para sentirse escrita en otra época y, aunque todavía no me atrevo a llamarla clásica en el sentido estricto, sí ha puesto un pie firme en el camino que lleva hasta allí.
HABLEMOS DEL AUTOR
Lo primero que leí de Kay fue la trilogía de El Tapiz de Fionavar, un universo fantástico, sólido y en muchos aspectos “canónico” por así decirlo, aunque tiene ciertos toques oscuros que lo enriquecen. Más tarde, al enterarme que los primeros pasos de Kay fue ayudando a Christopher Tolkien a ordenar y editar los papeles de su padre que acabarían convirtiéndose en El Silmarillion, se entiende las semejanzas y el tono de su trilogía de Fionavar.
Que luego publicara este Tigana, lo veo como una forma de reivindicarse y salirse de la sombra de Tolkien y, poco a poco, labrándose un estilo propio: la fantasía histórica.
La fórmula consiste en ubicar la historia en un contexto real concreto y darle la vuelta, adaptándolo a los intereses del género fantástico. Lo ha hecho posteriormente con la China medieval, con la Reconquista en la península ibérica, y, como es el caso de Tigana, con la Italia renacentista.

SINOPSIS
La acción de Tigana transcurre en la Península de la Palma, que está dividida en nueve provincias, cada una con su cultura e identidad propia. Como la Italia de las ciudades-estado del renacimiento, viven enfrentadas entre sí y son presa fácil para las potencias externas. Dos de ellas se la reparten ya sea mediante anexión o influencia directa: Ygrath, con el rey Brandin al oeste, y Barbadior con su rey Alberico, que domina el este. Para redondear, tenemos el detalle de que, ambos son poderosos hechiceros.
Cuando arranca la novela han pasado veinte años desde la conquista. Se ha instalado una paz incómoda y, curiosamente, para buena parte de la población el cambio no ha sido tan brusco: el comercio fluye mejor, se acabaron las venganzas de sangre y las guerras locales, se tiene a Brandin por mejor gobernante que a Alberico, aunque sus tierras también gozan de paz y prosperidad. Es el primer detalle de ese tono gris que Kay maneja tan bien: en Tigana los invasores no son monstruos sin más.
Pero hay una herida que aún sangra, y se llama Tigana. Su príncipe, Valentin, plantó la resistencia más dura a Brandin, y en la primera batalla murió el hijo del rey de Ygrath. La venganza fue brutal. El principado fue arrasado, hubo masacres y Brandin lo rebautizó.
Pero ahí no acabó todo: con un poderoso hechizo borró Tigana de la memoria de los hombres. Sus edificios se derrumbaron, su gente se dispersó y su nombre desapareció. Nadie que no haya nacido allí antes de la conquista puede oírlo ni pronunciarlo. Cuando muera el último que la recuerde, Tigana no habrá existido jamás. (Me pareció un concepto potente).
Es un punto de partida muy atractivo, al que Kay le saca todo el jugo. Quizá lo más impactante sea la crueldad de la idea: Un pueblo que pronuncia el nombre de su principado y el resto de La Palma, sencillamente, no lo entiende. El colmo de la dominación.

LA ESPERADA REBELIÓN
Kay nos pone en la piel de Devin, un joven cantor o bardo que, sin querer, descubre las actividades de un grupo que recorre la península disfrazado de compañía de músicos y acaba siendo invitado a unirse a ellos. Al frente va Alessan, príncipe de Tigana, y le acompañan Baerd y Catriana, además de otros aliados que se irán sumando por el camino. Pronto le revelan a Devin que él mismo es hijo de Tigana, una verdad que le cambia la vida. Este es un buen punto. Al poner a Devin a la misma altura que el lector, vamos, como él, entendiendo qué va el juego.
El plan de Alessan y sus amigos es lógico sobre el papel, pero complicadísimo en la práctica. Para que el nombre de Tigana vuelva a pronunciarse hay que acabar con Brandin, autor del hechizo, pero matarlo dejaría a Alberico dueño de toda la península. Así que la meta de Alessan es mucho más ambiciosa: liberar la Palma de los dos tiranos.
Y aquí comienza a gestarse el dilema moral que Kay introduce en la trama: La venganza personal y la libertad de todo un país.
El grupo aprovecha la cobertura de músicos itinerantes para tejer alianzas y moverse entre conspiraciones y favores. Esta trama, la de la aventura y la intriga política, con sus giros y traiciones es el núcleo de Tigana, combinado con capítulos más pausados donde se desarrolla el trasfondo de sus protagonistas.
EL OTRO PILAR DE TIGANA: LA CONCUBINA DEL TIRANO
La segunda trama sigue los pasos del rey-hechichero Brandin, pero desde el punto de vista de su concubina, Dianora di Certando, que se ha introducido en su palacio con la intención de matarlo. Esta trama más íntima y pausada una vez conocemos el objetivo que persigue, con capítulos donde Dianora va desgranando su relación con el tirano y sus propios recuerdos.
El tema del misterio sobre su identidad real es un buen y sano ejercicio que nos pone Kay para ir descubriéndolo por nosotros mismos poco a poco.

PERSONAJES
La galería de personajes de Tigana sin ser extensa, sí que ofrece un grupo heterogéneo bastante complejo y con matices interesantes.
Devin
Un personaje bastante arquetipo. Al principio le sirve al lector para verla historia con sus ojos e ir conociendo más a Alessan y toda la trama conspiranoica. Al principio parece el centro de la novela, pero poco a poco se va diluyendo. La verdad es que para mi gusto, según avanza la novela, su participación va perdiendo peso e interés en detrimento de otros bastante más interesantes.
No sé si era la intención de Kay, como digo, utilizarlo como nuestro “guía” de Tigana por así decirlo, y cuando nos hemos adentrado en este mundo, dejarlo ir.
Alessan
El príncipe de Tigana y cerebro de la rebelión. Carga con un peso enorme y se nota: su cabeza no deja de maquinar, y a veces lo hace con una frialdad que asusta. No duda en coaccionar, en someter o en pedir sacrificios a los suyos cuando la causa lo exige. Es un líder carismático, sí, pero también obsesivo y fanático, con unas convicciones montadas sobre unos deseos de venganza, legítimos pero no a cualquier precio.
Baerd y Catriana
Baerd es el guerrero del grupo, callado, curtido y leal hasta la médula a Alessan y a su patria perdida. Esconde más de lo que parece. Catriana, por su parte, es la joven con carácter del grupo, y se gana a pulso su lugar entre tanto veterano. Son, de entrada, arquetípicos, pero Kay no tarda en mostrar su lado oscuro. Son intransigentes, a veces crueles, y discuten con frecuencia sobre la composición del grupo y sobre los objetivos y métodos de la rebelión. Esa fricción es lo que hace que el conjunto funcione y que no estemos ante una cuadrilla de buenazos que luchan por la libertad todos de la misma manera.

Sandre d’Astibar
Entre los secundarios tenemos a Sandre, un viejo duque exiliado de otro principado, con aires de mafioso, que conspira por su cuenta contra Alberico y acaba convirtiéndose de manera más o menos inesperada, en una pieza importante
Alberico de Barbadior
El segundo tirano. Cauteloso, taimado, ambicioso y con un poder mágico considerable. Tiene mucha menos entidad como villano que su Brandin, su rival. Su papel es una pega que le pongo al trabajo de Kay. Creo que es un personaje que podría dar mucho más juego y acaba quedando como el cliché de un malo típico, cruel pero poco inteligente y con nula estrategia propia.
Brandin de Ygrath
Para mí el mejor personaje del libro y pienso que el acierto de Kay a la hora de presentar los personajes y desarrollarlos. Un villano que lo es porque quiere algo distinto que los “héroes”, no por pura maldad.
Estamos acostumbrados al reparto de buenos y malos en una novela y, como desde el principio, sabemos de lo que fue capaz, le otorgamos erróneamente el papel de villano sin ningún matiz.
Culto, inteligente y buen gobernante, es un hombre que hace lo que cree correcto, que castigó duramente por una pérdida y que, además, está enamorado. Se le entiende hasta el punto de que puede despertar simpatía. Es, paradójicamente, el más humano de la novela.
Dianora di Certando
El otro gran personaje de Tigana. Su arco es muy bueno. Entra como concubina para perpetrar una venganza pero acaba enamorada y siendo correspondida por su victima. Sin duda, sus conflictos internos son de lo más logrado del libro. Brandin y ella dan para casi una novela propia dentro de Tigana.

RECUERDA
En Tigana Kay explora el poder de la memoria cultural a la hora de hacer y preservar la memoria de un pueblo. El castigo a Tigana no es sólo brutalidad y sometimiento, es un borrado completo. Los rebeldes se aferran al recuerdo, pero va calando el miedo al darse cuenta de que nadie más puede recordar, y de que nadie nuevo podrá saber jamás lo que fue Tigana.
La memoria era talismán y escudo para él, puerta y hogar. Era orgullo y amor, refugio ante la pérdida: porque si algo podía recordarse, no estaba del todo perdido.
Quiero ver una una metáfora de los pueblos asimilados y de las culturas que pierden su lengua y raices, víctimas de la conquista o de la modernidad a secas. Pero Kay va más allá y se pregunta qué es una nación y cómo se construye una.
Pero el autor también plantea cuestiones incómodas: las historias que la gente se cuenta a sí misma para justificar sus acciones, cómo aferrarse al pasado puede ser un arma de doble filo. ¿Cuándo se deja pasar o superar una tragedia? ¿Qué ocurre si la pena te consume tanto que no puedes encontrar un nuevo rumbo y el rencor se sobrepone a todo?
WORLDBUILDING
El worldbuilding es, magnífico. Los pueblos de la península tienen diferencias regionales muy bien definidas sobre una unidad cultural común, hay religiones diferenciadas, mitos bien construidos y una estética muy basada en la Italia del Renacimiento sobre todo en palacios y jardines, incluso en algunos nombres de los personajes.
El apartado mágico es más bien escaso. Es necesario para justificar la desaparición colectiva de lo significaba Tigana, y por otro lado tenemos el tema de la riselka. Sólo dos apuntes que justifican que Tigana sea una novela de fantasía. ¿Demasiado poco?
La escritura de Kay es bastante ágil y a ratos poética. Puede resultar algo recargada en algunos diálogos, pero es cierto que, dejando el punto para el final, visto con la perspectiva de más de 30 años de su publicación, el estilo no difiera mucho de una novela de fantasía contemporánea. Y eso es un punto a favor de Tigana.

EL TRATAMIENTO DEL SEXO
El sexo está presente en Tigana de manera explícita y, a la vez, elegante y refinado. Más sensual que otra cosa. Son pocas escenas, pero muy bien creadas.
Hay que recordar además que a principios de lo 90. Que una fantasía de aquella época no mantuviera el tabú en cuestiones como esta, o con la ambigüedad moral de sus protagonistas, ya era otro punto a su favor.
TIGANA TAMBIÉN TIENE PEROS
Aunque la novela me gustó mucho, también hay que hablar de sus problemas.
Por un lado, como he comentado antes, el uso de la magia. Parece estar para justificar el pilar de la novela, esto es, un hechizo para olvidar Tigana. Fuera de esto parece estar ahí simplemente porque sí, para enmarcar la novela en un género apoyado en una ambientación distópica.
El otro tropo de las novelas fantásticas es la acción y volvemos a pinchar en hueso. Las escenas de combate son escasas. A quien espere duelos de espada o batallas, Tigana le va a defraudar.
Afortunadamente, y de ahí el éxito tardío de Tigana, hoy por hoy el género de la fantasía está más diluido y se acerca más a los parámetros de Tigana, por lo que conceptos mostrados y que podrían manifestar cierto rechazo en su época por poco canónicos, son pilares fundamentales de la fantasía contemporánea.
UNA PRECURSORA SIN PRETENDERLO
Posiblemente sea atrevido por mi parte tratar Tigana como la precursora de la fantasía moderna, pero voy a tratar de desarrollar mi idea:
Para situarnos: Tigana se publica en 1990, Geralt de Rivia, por ejemplo, solo existía en relatos sueltos de Sapkowski (la primera novela, La Sangre de los Elfos, es de 1994) y aún faltaban seis años para Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin..
Tigana muestra una fantasía con villanos comprensibles, e incluso empáticos, héroes con más sombras que luces, política, traiciones entre bambalinas, era, por entonces, cualquier cosa menos habitual. ¿Eso convierte a Tigana, en precursora inmediata de lo que vendría después? Es sólo mi impresión y no afirmo tajantemente que Kay sea una inspiración directa, pero merece una mirada desde esa perspectiva. De aquí al grimdark apenas hay un paso.
Además, es autoconclusiva. No tiene tintes de saga, y en una época en que casi toda fantasía parece destinada a durar diez volúmenes, es un valor añadido para quien no busque lecturas interminables.

LA REFLEXIÓN QUE DEJA TIGANA
Si algo me ha quedado claro tras terminar la novela es que Brandin y Alessan son, en el fondo, dos espejos. Dos hombres movidos por la pérdida que ejerce de motor de sus vidas. Brandin castiga a todo un pueblo por la muerte de su hijo, olvidando que ese hijo murió en una guerra de conquista que él mismo había provocado. Alessan, por su parte, dedica veinte años a recuperar lo perdido hasta el punto de coaccionar, de someter y de sacrificar a quien haga falta sin ningún miramiento ¿En qué lo diferencia de Brandin?
También Tigana deja un final muy reflexivo, cerrado pero una sensación bastante amarga, aunque es magnífica y cualquier otro final me parecería totalmente anticlimático.
Para mí me parece una forma coherente de decirnos que ni la venganza ni el heroísmo se reparten con justicia.
Y queda el mensaje de fondo, el que da sentido a todo el título. La memoria es la forma de que algo no muera del todo, luchar por que algo sea recordado, significará que esa idea seguirá viva.
CRÍTICA FINAL
Tigana es una novela de desarrollo personajes, menos fantástica que otras, y donde el peso recae en la memoria, el poder y las historias con las que justificamos lo que hacemos. Tiene sus peros, ya indicados, pero el conjunto es tan rico que se perdona casi todo.
Me gusta que Tigana sea auto conclusiva (eran otros tiempos). El final ata los cabos justos para que no sea necesaria una continuación, pero te deja pensando y, en cierto modo, con algo de desasosiego.
Hoy por hoy es difícil encontrar una copia física de Tigana. Es lo que ocurre con una novela “diferente” publicada hace tiempo, cuando los años la vuelven reivindicable ya ha sido desechada de muchas estanterías.
Aún así, si eres capaz de hacerte con Tigana de segunda mano, biblioteca o copia digital, te vas a encontrar una historia dcon una potente premisa y unos personajes grises, aquí los malos no son tan malos ni los buenos tan buenos. No está Sauron, y no todos los buenos son Frodo, Sam o Gandalf.
En serio, la vas a disfrutar.

