COMICSMONOGRÁFICOS

1986: El nacimiento de Watchmen, El Regreso del Caballero Oscuro y Maus

En 1986, tres cómics vieron la luz: Watchmen, El Regreso del Caballero Oscuro y Maus. Tres novedades que agitaron el mundo del cómic y demostraron que era posible contar historias comprometidas desde el noveno arte, y ampliar el marco lector: Los tebeos dejaban de ser historietas semanales de superhéroes y hablaban de cosas cotidianas, temores sentimientos.

40 años después, su apartado gráfico, pero sobre todo el tono, la seriedad y la reflexión que aparecen en sus páginas, siguen teniendo total vigencia y han servido de inspiración para dar un giro a historias (sobre todo de superhéroes), tocando temas más profundos y centrándose en los conflictos emocionales, dudas y reflexiones tanto de los protagonistas como del fin que persiguen.

Así pues, en este post voy a hablar de estos tres cómics, sin extenderme mucho ni hacer spoilers, aunque merecen post individual por sí mismos.

40TH3 - 1986: El nacimiento de Watchmen, El Regreso del Caballero Oscuro y Maus

Viajemos pues a 1986

WATCHMEN, Alan Moore y Dave Gibbons

Este cómic parte de una premisa original ¿Qué tipo de persona se disfrazaría con capa y antifaz para impartir justicia? ¿Cómo sería un mundo si los superhéroes existieran de verdad?

También deja la aplicación de la frase tanto en el contexto como en pintadas en las paredes:

¿Quién vigila a los vigilantes?

El resultado no es un cómic de superhéroes al uso, sino “sobre” los superhéroes, gente corriente sin poderes que han tomado una decisión ¿altruista?, pero también una novela negra, un thriller político ambientado en la Guerra Fría y una reflexión sobre el poder y la manipulación.

Reseñar Watchmen es meterse en un buen berenjenal. Tengo pendiente hcer un monográfico sobre esta obra maestra, pero sus capas superpuestas, su metalenguaje y su necesidad de releerla varias veces para apreciar detalles, hacen que me haya detenido varias veces al poco de comenzar.

Para este post, voy a reseñar Watchmen de manera más superficial (si eso es posible).

WATCHMEN PORTADA - 1986: El nacimiento de Watchmen, El Regreso del Caballero Oscuro y Maus

SINOPSIS

Watchmen nos sitúa en un 1985 ligeramente alternativo al nuestro. Aquí, el Dr. Manhattan, un ser casi divino gracias a un accidente nuclear, le dio a EEUU la victoria en Vietnam, a Richard Nixon una presidencia continua y el reloj del día del Juicio Final a minutos de una confrontación nuclear por la tirantez de la Guerra Fría.

En este escenario, Watchmen arranca cuando alguien lanza por una ventana al Comediante, uno de los antiguos “justicieros”, Rorschach, otro de los integrantes del grupo cree que alguien les está cazando y avisa a sus antiguos camaradas (Búho Nocturno, Espectro de seda, Dr. Manhattan y Ozymandias).

Lo que parecía una investigación por asesinato acababa convirtiéndose en una conspiración a nivel mundial.

Una conspiración que hace reflexionar sobre quién detenta el poder y hace uso y abuso de él, también la idea de si el fin justifica los medios, aunque el daño sea elevado.

PERSONAJES

Uno de los grandes aciertos de Watchmen es el desarrollo de los personajes.

Tenemos al Comediante: Cínico, violento y carente de moralidad, es un abusón que tiene la certeza que el mundo es una broma cruel y puede reírse de ella provoque el dolor que provoque.

Rorschach siempre ha sido el personaje más fascinante entre el público, pero analizando fríamente su comportamiento, vemos a alguien que cree tener siempre la razón y verlo todo bajo el prisma de o blanco o negro. Al final de la lectura de Watchmen, el personaje que podíamos creer dotado de sentido de la justicia se convierte en alguien incontrolable y peligroso.

Dr. Manhattan. Tras su accidente en un laboratorio se ha convertido en alguien sin empatía por la humanidad. Percibe todo el tiempo a la vez, y su trascendencia no tiene techo. El poder que atesora le hace considerarse una divinidad.

Ozymandias ha triunfado en la vida y es multimillonario. En su búsqueda de la salvación de la humanidad, opta por un camino muy cuestionable, pero que, irónicamente da resultado.

Búho Nocturno y Espectro de Seda son los personajes más parecidos al ciudadano vulgar. Su fragilidad e inseguridad la han paliado estos años cuando se han enfundado sus trajes. Son un buen contrapunto a sus compañeros ya que nos vemos reflejados en ellos.

CAPAS, CAPAS Y MÁS CAPAS

Sin duda este es el gran acierto de Watchmen y el que hace que haya perdurado tantos años, la cantidad de historias inconexas al principio, que rodean la historia troncal, y que de por sí aportan una riqueza al conjunto extraordinaria.

Tenemos, por ejemplo, Relatos del Navío Negro, una historieta de Piratas cuyas páginas se van intercalando en cada número de Watchmen. No es para nada anecdótico. En este mundo imaginado por Moore, los superhéroes existen, por lo tanto, no tiene sentido los cómics sobre ellos, y lo que triunfa son las historias de piratas.

También la trama, con varias vueltas, no deja de ser un resumen de lo que sucede en Watchmen, con un personaje desesperado y que va tomando decisiones cada vez más desesperadas. Una genialidad ¡!

Otro punto es la autobiografía de Hollis Mason, el primer Búho Nocturno, y que con un despliegue artístico brutal sirve para poner en contexto como fue la génesis de los justicieros enmascarados.

Sin olvidar la corta pero intensa subtrama de Rorschach y el doctor Long, el psiquiatra que lo trata y que consigue ser manipulado por el propio Rorscharch. Precursora totalmente de la historia de Harley Quinn.

WATCHMEN interior - 1986: El nacimiento de Watchmen, El Regreso del Caballero Oscuro y Maus

LA NARRATIVA Y EL ARTE DE WATCHMEN

Por si faltaba poco para destacar Watchmen narrativamente, tenemos la genialidad mostrada por Moore en un par de números de los 12 que la componen. En uno de ellos, las páginas siguen el mismo esquema desde fuera hacia adentro, es decir, la primero y última página cuentan lo mismo, pero desde otro ámbito hace llegar a las páginas centrales, pero su linealidad es tan buena que sólo nos damos cuenta al terminar el número.

Y en otro número, es el Dr. Manhattan quien cuenta su vida sin orden cronológico, avanzando y retrocediendo sin forma lógica pero entendible cuando sabemos que no percibe el tiempo como nosotros.

El arte de Watchmen es sublime. Sus páginas de cuadrículas de 3×3 viñetas, su paleta de colores, las sombras, los carteles y grafitis de las paredes, los globos voladores colocados ¿sin propósito? Toda una genialidad

NOTA: Buff me excedido más de lo que esperaba en este cómic, pero hay tanto que decir …

BATMAN: EL REGRESO DEL CABALLERO OSCURO. Frank Miller

No es atrevido decir que existe un Batman anterior y otro posterior a este cómic. Frank Miller consiguió hacer aflorar la vertiente más oscura del personaje y llevarlo a un estado que sirvió de inspiración a guionistas y dibujantes posteriores.

Confieso mi debilidad por el personaje de Batman, por la oscuridad que encierra tanto de personalidad como de entorno donde se mueve. Y toda la culpa la tiene este cómic.

Miller realiza el trabajo de guión y dibujo, componiendo 4 episodios que narran el ascenso, desde los sótanos más bajos, de un personaje que lo fue todo, pero un ascenso que no es para nada triunfal ni luminoso.

Sus viñetas pequeñas y apretadas conviven con páginas completas y las tintas aportan esa suciedad y caos que la historia exige.

SINOPSIS

Hace 10 años que Batman dejó su vida de justiciero, Bruce Wayne, su alter ego, viejo, cansado y hastiado de todo, se ha sumergido en una vorágine de alcohol y peligrosas carreras de coches. Su afán de autodestrucción tiene que ver con la muerte de su anterior Robin, Jason Todd.

En secreto ha financiado la cirugía de Harvey Dent como un acto de redención. El problema es que los fantasmas del pasado acuden para atormentar a Bruce y Dent parece que vuelve a las andadas por lo que vuelve a enfundarse la capa para frenarlo.

En el resto de los episodios asistiremos a un renacer sombrío de Batman, eliminando, con un curioso coste, al capo de una banda que tiene aterrorizado Gotham, enfrentándose a un Joker que ha vuelto tras estar en coma y terminar luchando contra un Superman que está al servicio del estado y considera a Batman (como no), un peligro.

Su potente epílogo cierra una gran historia que, aunque deja gotas de esperanza, sueltas las justas notas de melancolía y oscuridad para convertirse en un canon a seguir.

REGRESO PORTADA - 1986: El nacimiento de Watchmen, El Regreso del Caballero Oscuro y Maus

LOS PILARES DE BATMAN: EL REGRESO DEL CABALLERO OSCURO

Frank Miller utiliza constantemente viñetas con informativos y tertulias televisivas donde presentadores, políticos e incluso psiquiatras se encargan de opinar sobre Batman (siempre como un peligro). La idea de Miller de retratarlo como una constatación del poder de manipulación de los medios es una de las cosas que, por desgracia, más han perdurado del cómic.

Un detalle que guarda paralelismo con Watchmen es la Guerra Fría y la amenaza nuclear. En ambos cómics se hecha mano de los superhéroes, Dr. Manhattan en la primera y Superman aquí. Tanto Moore como Miller dieron un paso más allá para plasmar un miedo de la vida real y de su época.

El retrato de villanos y secundarios también es sobresaliente. Empezamos a ver pinceladas de un Joker obsesivo e imprevisible y de un Dent que es imposible de rehabilitar. También el arco del comisario Gordon, hastiado como Batman de luchar contra el crimen sin ver el final, es ora idea que se ha aprovechado posteriormente.

Y finalmente, Carrie Kelley, la adolescente que ayuda a Batman y se convierte en Robin porque cree que es lo correcto, es el contrapunto de luz y optimismo frente a un Batman oscuro.

EL MENSAJE

El mensaje central de Batman: El Regreso del Caballero Oscuro es, sin duda, el paso del tiempo y sus consecuencias. Un héroe deprimido que ha luchado y penado sin recompensa y que acaba volviendo porque, al igual que Búho Nocturno y Espectro de Seda en Watchmen, no saben vivir sin su traje que les transforma interior y exteriormente.

La reflexión política también está ahí. Las instituciones fallan, los políticos son corruptos, los medios sólo buscan el entretenimiento y la audiencia sin ofrecer la verdad.

batman interior - 1986: El nacimiento de Watchmen, El Regreso del Caballero Oscuro y Maus

UN PUNTO DE PARTIDA

Antes de El Regreso del Caballero Oscuro, Batman era casi un personaje infantil e incluso rozando la autoparodia y el ridículo como en la serie de Tv de los 60 (icónica, sí, divertida, también, pero …). A partir de aquí, los fantasmas internos de Batman la oscuridad de Gotham, la corrupción, la injusticia o los villanos peligrosos, van a ser los ejes de las historias posteriores del justiciero enmascarado.

MAUS. Art Spiegelman

Un apunte personal previo. Así como los dos cómics anteriores los he leído varias veces (sobre todo Watchmen), Maus sólo lo he leído una vez. Me encanta, pero el mensaje es lo suficientemente duro para dejar tiempo entre lectura y relectura.

Maus es un cómic rompedor en muchos aspectos, principalmente porque, hasta la fecha, no se había tratado el Holocausto en este medio.  Su arte también ayuda a fortalecer la idea de algo opresivo y oscuro. Su tono monocromático, de viñetas muy apretadas hace más acusado ese punto.

SINOPSIS

Maus juega con dos líneas de tiempo que se van alternando. La primera, situada en el pasado, nos muestra a Vladek Spiegelman (Si, es una obra autobiográfica en todos los sentidos), un judío polaco que conoce y se casa con otra polaca y vive la llegada del nazismo y como le va arrebatando todo: la casa, el negocio, la familia. Su paso por el gueto, el esconderse, las traiciones de gente en quien confiaba, para acabar en Auschwitz, donde ambos deben sobrevivir en las condicionas más inhumanas.

La segunda línea es el presente, y nos muestra a Art, su hijo, visitando a Vladek para grabarle contando sus recuerdos y plasmarlo en un cómic. Y aquí es donde aflora también el otro drama de Maus: El difícil trato de Art con su padre, una persona tacaña y controladora que hace que las discusiones entre ambos sean continuas.

Este presente también muestra un drama familiar paralelo: el suicidio de la madre de Art y la pérdida de un hermano mayor durante la guerra. Art no vivió el Holocausto pero sufre la continua comparación con el hermano fallecido.

MAUS PORTADA - 1986: El nacimiento de Watchmen, El Regreso del Caballero Oscuro y Maus

LAS ARISTAS PUNZANTES DE MAUS

Dejando de lado el penoso pasado ligado al Holocausto, Maus incide en varios temas, escasos por no decir inexistentes, en esos tiempos en el mundo del cómic.

Tenemos, por un lado, el conflicto padre-hijo. Vladek no es una hermanita de la caridad precisamente, sobrevivió a base de ingenio y aprovechar oportunidades, pero no deja de ser alguien mezquino y maltratador emocional. De hecho, muchas veces duda o rectifica su relato. En este punto, es muy honesto por parte del autor, el no idealizarlo.

Por otro, y liado al presente, las charlas de Art con su terapeuta, otro superviviente del Holocasto, y con el que puede debatir abiertamente si tiene derecho a publicarlo o si tiene frente a él la dicotomía de contar una historia para hacer reflexionar o temer convertirla en un espectáculo.

De hecho, para apoyar este punto, Art tiene que capear con el éxito, las entrevistas y con lo que ha temido mientras dibujab: Convertir el relato de su padre en un espectáculo.

LA METÁFORA DE MAUS Y LOS ANIMALES

El rasgo más distintivo de Maus es el asociar a cada nacionalidad con un animal: los judíos son ratones, los alemanes gatos, los polacos cerdos y los estadounidenses perros. Un tema que es lícito que alguien lo tome de manera ofensiva, pero no deja de reflejar la propaganda nazi describiendo a los judíos como bestias.

Este elemento lo aprovecha Art para incluir escenas donde los judíos se ponen máscaras de cerdo para pasar por polacos.

Maus interior - 1986: El nacimiento de Watchmen, El Regreso del Caballero Oscuro y Maus

EL CÓMIC DENTRO DEL CÓMIC

Maus tiene una similitud con Watchmen y es el metalenguaje que representa que el propio cómic sea un personaje más. Vemos al autor trabajar en sus viñetas, o tomar notas, y sentirse asqueado cuando el éxito de su obra le abruma.

Antes he dicho que el mensaje de Maus es duro. Me reafirmo, pero no por ello es un cómic para despreciar o convertirse en una penitencia su lectura, ni mucho menos, al contrario, tiene su parte de sufrimiento con el Holocausto, el trauma de un hijo menospreciado por un padre manipulador y cabezota. También las dudas del autor sobre si era un tema sensible del que había que hacer ostentación. Ese enfrentamiento, ahora puede parecer más normal en cualquier medio (cine, literatura, incluso en cómics), pero a mediados de los 80 mostraba una madurez y un punto de reflexión que chocaba bastante.

En honor a la verdad, Maus sólo cuenta una versión la de Art, y su no ocultado rencor con su padre no significa que poseyera a verdad absoluta. Aun así no deja de ser un rompedor ejercicio del autor para desnudar sus emociones de cara al público.

A MODO DE EPÍLOGO

Ha habido otros cómics que, por derecho propio han aportado su grano de arena para ampliar tanto el público como el concepto de arte fuera de los clásicos enfrentamientos de héroes y villanos. Pensemos que en 1986 todos los conceptos mostrados en estos tres cómics no existían, y su publicación supuso un shock cultural.

Para terminar, dos apuntes curiosos.

Watchmen fue ganadora del premio literario Hugo que premia las novelas de CF y fantasía en 1988 bajo una categoría creada exprofeso y que luego fue eliminada para evitar que les cómics se solaparan a los libros en estos premios. Posteriormente sí se creó una categoría aparte, quedando Watchmen como una isla parte.

Maus, por su parte, ganó el premio Pulitzer con mención especial en 1992. Desde entonces sólo lo ha ganado otro cómic.

En fin, 3 cómics que supusieron un cambio de paradigma y que sirvieron de punto de arranque para otra forma de entender los cómics, cambiando la industria y ampliando la edad de los lectores, con temas serios y reflexivos.

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