Redshirts, John Scalzi: Humor trekie

Redshirts, de John Scalzi, profundiza en una leyenda urbana de la serie Star Trek original, en la que los elementos más bajos de la tripulación, eran los que, indefectiblemente, morían de cualquier forma imaginable durante una de las misiones de desembarco. Los oficiales superiores, NUNCA sufrían el menor daño.

Estos tripulantes, curiosamente, siempre llevaban el uniforme rojo de las secciones de operaciones, ingeniería y seguridad, de ahí el nombre de Redshirts.

SINOPSIS

Scalzi toma esta premisa friki para  comenzar una historia donde Dahl, un alférez recién salido de la academia llega destinado al Intrepid,  la nave insignia de la Unión Universal y asignado al laboratorio de exobiología, lo que le asegura la emoción de misiones en la superficie.

El problema es que parece haber un clima extraño entre sus compañeros. Curiosamente, cuando aparece un oficial buscando voluntarios para una misión, todos desaparecen para realizar tareas rutinarias o escaquearse directamente, aumentando la confusión de Dahl.

Poco a poco va descubriendo que los tripulantes son conscientes de que una misión en tierra implica la muerte si o si de ellos y que los oficiales no van a sufrir rasguños aparte de llevarse la gloria.

Investigando el tema con otros compañeros, se percatan de que sólo hay un precedente histórico de una nave con ese número extraño de bajas entre tripulantes de bajo nivel y la supervivencia total de los oficiales, la USS Enterprise, nave de una serie de televisión antigua.

A partir de ese conocimiento, Dahl y sus compañeros se embarcarán en un extraño viaje interdimensional, temporal o como queramos decirlo, en la mejor línea de cualquier capítulo random de la serie Star Trek, hasta llegar al meollo de la cuestión.

LEYENDA URBANA

La leyenda urbana que sustenta Redshirts es bastante verificable en cualquier capítulo de Star Trek, sobre todo en la serie original. Cuando se enviaban de misión a cualquiera de los oficiales del Enterprise junto a algún pobre secundario con uniforme rojo, éste era el que moría a los pocos segundos de tomar tierra, ya fuera por un disparo, comido por un alienígena o aplastado por un derrumbe, mientras que los oficiales veían pasar las balas a su alrededor por así decirlo.

Al final, si tu nombre no estaba en los títulos de crédito y acompañabas al reparto original a una misión, tu destino estaba más que sellado.

Esta leyenda urbana ha ido creando multitud de chistes a lo largo del tiempo y parece que los guionistas de las posteriores entregas han sido conscientes de ello al “suavizar” de alguna manera el crudo destino de los Redshirts.

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LOS SECUNDARIOS SON LOS PROTAGONISTAS

Este cambio de rol en Redshirts, hace que, precisamente los tripulantes considerados como carne de cañón tengan el protagonismo absoluto en detrimento de unos oficiales superiores a los que Scalzi muestra como prepotentes y faltos de cualquier empatía con sus subordinados.

La certeza por parte de todos ellos de que una misión junto a los oficiales va a acabar en tragedia, hace que se escaquean inmediatamente cuando huelen alguna misión de este tipo. Finalmente, con el impulso de Dahl, los Redshirts tomaran la decisión de investigar el motivo de esta incongruencia con el número de bajas digamos “selectivo” que se produce a bordo del Intrepid.

PARODIA Y DRAMA

El tono paródico de Redshirts es evidente al tomar como argumento principal un chiste, pero Scalzi también hace hincapié en el aspecto humano al mostrar la angustia y certidumbre de los Redshirts ante el futuro que les depara que los elijan para una misión en la superficie.

El humor es, básicamente, la piedra angular de Redshirts, con varios chistes que podríamos considerar frikis sobre aspectos clásicos de Star Trek pero que cualquier lector no familiarizado en exceso con la saga va a captar de inmediato.

Ese tono se va a mantener durante prácticamente toda la novela, con ciertos apuntes trágicos, sobre todo en la primera parte, que ayuda a dar empaque a la historia.

REDSHIRTS EN DOS PARTES

Porque sí, Redshirts la podemos dividir en dos partes. Una primera donde asistimos a las aventuras de Dahl y sus compañeros en el Intrepid con la incertidumbre de las misiones y la investigación sobre el tema. Esta parte es bastante ágil y donde Scalzi es capaz de desarrollar fácilmente la historia que tiene en mente.

La segunda parte ya es otro tema, básicamente “se rompe la cuarta pared” de algún modo y asistimos a un rumbo que pocos podían pensar al comenzar la novela. Esta segunda parte tiene situaciones extrañas pero que a cualquier Trekie no le va a suponer demasiado, acostumbrado a viajes interdimensionales y paradojas temporales.

Es en esta segunda parte donde Redshirts toma un rumbo asombroso al principio, con una resolución de subtramas y personajes bastante apañada pero que lastra la fluidez de lectura.

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CRÍTICA

Redshirts no es necesariamente una novela para frikis.  Se trata de una historia corta, ágil y trepidante al principio pero pausada y un poco anticlimática al final. De hecho, John Scalzi  ganó con Redshirts el prestigioso premio Hugo de CF en 2013.

El objetivo principal de Scalzi parece ser el poner a los secundarios bajo el foco, descartar a los protagonistas principales que tienen éxito en sus misiones pero que tampoco serían nada sin el apoyo y abnegación de los tripulantes de baja escala.

Como decía, el humor tiene un papel primordial en el tono de Redshirts junto a toques de tragedia, pero sin llegar a caer ni en la irreverencia ni en el chiste gracioso , repetido o cansino.

De hecho, aún siendo una novela corta, la historia de Redshirts termina bastantes páginas antes de concluir la novela, y Scalzi aprovecha para insertar tres historias a modo de coda o anexo y pasará a subrayar tres aspectos tangenciales de la historia a modo de reflexión y que, necesariamente van a dividir si o si a los lectores. Por un lado, habrá gente que vea un contrapunto correcto y que cierre  completamente la historia al huir del tono humorístico general y dejando espacio para la reflexión. Por otro lado, habrá lectores que vean con estos añadidos, una forma de engordar la historia innecesariamente cuando todas las tramas han quedado cerradas con anterioridad.

EPÍLOGO

En cualquier caso, para cualquier lector que ya conoce a John Scalzi desde La Vieja Guardia y sus secuelas y la aún no concluida trilogía del Fin del Imperio, sabe cuál va a ser el tono y el rumbo que van a tomar sus novelas.

En Redshirts, Scalzi es capaz de utilizar el humor para contar una historia con una fachada divertida pero un trasfondo trágico, y llevarla en un rumbo sorprendente. 

No estamos hablando de una novela profunda donde los personajes se desarrollen con gran esmero, en este aspecto, el autor opta por la ligereza para hacer avanzar la historia.

Las reflexiones finales sobre los personajes, ciencia ficción en general y la industria televisiva en particular tienen un buen contrapunto a una historia que parte de una premisa interesante.

Al final, Redshirts es una novela corta, ligera, que se lee con rapidez y que deja un excelente saber de boca al aficionado más friki y no versado en la materia.

 

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